
Estamos en fechas en las que para algunos termina la temporada y para otros la primera fase de la misma. Unos u otros se encuentran o comienzan (algunos ya salen de él) en un período que conocemos de transición. (De ahí que os haya tenido un poco abandonados en este espacio)
Dicho período puede tener las siguientes características:
1. Que una un ciclo anual con otro. En él hay 4-6 semanas de descanso por lo general más pasivo que activo.
2. Que una dos macrociclos de la misma temporada con una duración de una semana aproximadamente y no habiendo descanso pasivo ya que en la segunda parte suele encontrarse la competición importante del año.
3. Y como tercer caso aquel que une dos partes de la temporada como es el caso de dos macrociclos con competición importante en ambos. En él habrá unos días de descanso pasivo y otros de activo.
Sea cual sea, este período de transición, tenéis que intentar que os sirva para asimilar los resultados y evadirse de las tensiones que genera la temporada de manera que os refresquéis y podáis llegar a la siguiente fase plenos de fuerza sobre todo psicológica.
Esto no es sólo una indicación para aquellos que participáis en competiciones sino que se puede extrapolar a todos aquellos que hacéis ejercicio durante todo el año para estar saludables y en forma. Nadie se escapa de los principios de entrenamiento y de la planificación.
Aunque la recuperación física es lo que está en mente de todos, el plano psicológico tiene especial atención en esta fase pues los que dan por finiquitada la temporada pierden toda motivación, los que acaban con buenas sensaciones y buenos resultados se encuentran eufóricos siendo difícil hacerles comprender que deben parar un poco y por último encontramos en menor porcentaje los que consiguen darse cuenta y centrarse en lo correcto durante este período.
Este es un aviso para mis compañeros del grupo de running cuyo bajón motivacional se ha hecho patente de manera muy aguda. Es el primer año que tenéis una periodización de las temporada en la que se ha llegado a un pico de forma tras el cual es normal bajar. Dedicaros a disfrutar de otras actividades, despejar la mente y poco a poco ya os iréis metiendo de nuevo en la rutina del entrenamiento y de la nueva temporada.
A unos nos queda una segunda fase mientras que otros deben disfrutar de lo realizado y animarse para lo que venga el próximo ciclo.
“Cambiando de tercio” desde aquí felicito a Mario que finalmente su empeño se ha visto recompensado con la victoria en el campeonato de Madrid y un sexto puesto en el campeonato de España de MTB.

También hacer mención especial a nuestros dos compañeros del Club triatlón Master Madrid (Juanje y Nacho) que a pesar de sus ocupaciones laborales y familiares del día a día han vuelto a las andadas competitivas del triatlón popular en el Parque Juan Carlos I donde nuestra compañera “Loly” (Dolores Pozo) consiguió el tercer puesto del triatlón popular.
1. Que una un ciclo anual con otro. En él hay 4-6 semanas de descanso por lo general más pasivo que activo.
2. Que una dos macrociclos de la misma temporada con una duración de una semana aproximadamente y no habiendo descanso pasivo ya que en la segunda parte suele encontrarse la competición importante del año.
3. Y como tercer caso aquel que une dos partes de la temporada como es el caso de dos macrociclos con competición importante en ambos. En él habrá unos días de descanso pasivo y otros de activo.
Sea cual sea, este período de transición, tenéis que intentar que os sirva para asimilar los resultados y evadirse de las tensiones que genera la temporada de manera que os refresquéis y podáis llegar a la siguiente fase plenos de fuerza sobre todo psicológica.
Esto no es sólo una indicación para aquellos que participáis en competiciones sino que se puede extrapolar a todos aquellos que hacéis ejercicio durante todo el año para estar saludables y en forma. Nadie se escapa de los principios de entrenamiento y de la planificación.
Aunque la recuperación física es lo que está en mente de todos, el plano psicológico tiene especial atención en esta fase pues los que dan por finiquitada la temporada pierden toda motivación, los que acaban con buenas sensaciones y buenos resultados se encuentran eufóricos siendo difícil hacerles comprender que deben parar un poco y por último encontramos en menor porcentaje los que consiguen darse cuenta y centrarse en lo correcto durante este período.
Este es un aviso para mis compañeros del grupo de running cuyo bajón motivacional se ha hecho patente de manera muy aguda. Es el primer año que tenéis una periodización de las temporada en la que se ha llegado a un pico de forma tras el cual es normal bajar. Dedicaros a disfrutar de otras actividades, despejar la mente y poco a poco ya os iréis metiendo de nuevo en la rutina del entrenamiento y de la nueva temporada.
A unos nos queda una segunda fase mientras que otros deben disfrutar de lo realizado y animarse para lo que venga el próximo ciclo.
“Cambiando de tercio” desde aquí felicito a Mario que finalmente su empeño se ha visto recompensado con la victoria en el campeonato de Madrid y un sexto puesto en el campeonato de España de MTB.
También hacer mención especial a nuestros dos compañeros del Club triatlón Master Madrid (Juanje y Nacho) que a pesar de sus ocupaciones laborales y familiares del día a día han vuelto a las andadas competitivas del triatlón popular en el Parque Juan Carlos I donde nuestra compañera “Loly” (Dolores Pozo) consiguió el tercer puesto del triatlón popular.
A todos aprovechad el verano para disfrutar y descansar. Aquellos que seguís con los entrenamientos mucho cuidado con el calor y las deshidrataciones que hay que llegar bien a la segunda parte de la temporada.
Un abrazo a todos.


El grupito que fue a Niza como ya sabéis cumplió con su objetivo de ser finisher de un nuevo Ironman y al igual que aquellos de la media maratón tiene estructurada su temporada en dos macrociclos. (el primero conocido como el tradicional y el segundo algo más corto y que conocemos como integrado)

Tanta subida puede machacarte la espalda y a mí me lo hizo aunque lo solucioné en los diez primeros kilómetros de carrera en los que me encontraba bien hasta que quise ir aumentando el ritmo momento en el que comprobé que mi respiración iba mermandose y el inspirar profundamente me oprimía el estómago. Ya no entraba igual la bebida y cada vez era más necesario mojarme. Fue en el kilómetro 15 en el que mi respiración era pobre, mi tez pálida y mi capacidad para seguir muy limitada.
Las carreritas entre avituallamientos eran plenas de alegría interior y asombro al ver tanta gente cayendo por el calor y el agotamiento (no he visto un tri en el que cayesen tantos). Mi alegría se acentuó cuando me crucé con Pedro al que no había visto desde la bici y temía por que le hubiese pasado algo. Pero allí estaba en su camino a ser finisher.













